miércoles, 20 de febrero de 2013

Qué espero de la vida?


¿Qué espero de la vida?
Cuando era niña oía a los mayores hablar de “construir una casa…, siempre hay que tener dinero guardado para una emergencia, un imprevisto…, que importante es tener un auto para transportarnos…” y otras frases parecidas… No digo que estas cosas no sean importantes, pero tal vez me estaba haciendo la pregunta equivocada, hoy me doy cuenta que la pregunta correcta es: ¿Cuáles son las metas para mi vida? ¿Cuáles son mis actitudes ante las circunstancias? ¿Qué es lo que quiero y adonde quiero llegar?. Desde el yo buscando los cambios.
Todo lo que hacemos día a día, en realidad, es buscando ser felices. Pero que es “ser felices”?
Supongo que es un estado personal, cada persona es diferente y por lo tanto intentamos buscar la felicidad en distintos lugares… tal vez yo diría que esa es la felicidad “efímera”, la que basamos en temas materiales…como una posición social, rodeándonos de cosas: consumismo, las que al final son inútiles, pues cuando las conseguimos nos damos cuenta de que la felicidad con mayúsculas no estaba ahí, no fue el resultado de esos logros, solo hemos conseguido una sensación, esporádicos momentos, simples estados mentales. La felicidad es algo más que esto.
Me gustaría citar aquí a algunos de los que hablaron de la felicidad…por ejemplo:
La felicidad según Aristóteles parte desde “la formación individual en las virtudes, de tal manera que su actuar bajo esos principios, repercuta de manera muy positiva en la sociedad.” “Ser feliz es lo que vamos construyendo y afianzando en la medida que practicamos las buenas virtudes”.
      Según Jean Paul Sartre “Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace.”
                      André Maurois se hizo la siguiente pregunta “Qué hace falta para ser feliz? Un poco de cielo azul encima de nuestras cabezas, un vientecillo tibio, la paz del espíritu.”
                                   Jesucristo en el conocido Sermón del Monte, Mateo capítulos 5 y 6.

         En este mundo en el que el amor se ha enfriado, carente de valores…, sumido en el consumismo…estoy convencida, desde el corazón, que lo que nos da la profunda felicidad a todos, seamos diferentes o no, es la que resulta instantáneamente de la calma y  paz interior sin paz interior ninguna situación externa puede hacernos felices, de la sabiduría que empleamos al tomar decisiones, de la buena salud que también resultará de las dos premisas anteriores, del amor, tema importante en la vida de todo ser vivo desde que se encuentra en el vientre materno, del dar a otros, esto quitará el egoísmo y  el orgullo de nuestras vidas, en suma: de un estilo de vida que se construye día a día y que tiene todo que ver con nuestro estado interior.
                                  Y digo bien: “resulta instantáneamente”, pues no es algo que buscamos, sino que llega, fluye como resultado de…
                                 Y cuando llega va más allá de la mente, es como los rayos de sol que inunda nuestro cuerpo entero dándonos calor y luz interior, de adentro hacia afuera, aunque nos rodee el caos.
         Hoy me puse algo trascendental pero es que el día gris así me influyó…
                                                                  Espero les haya servido. Un abrazo a todos!!!


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